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Mostrando entradas de marzo, 2016

NAZARENO

No me puedo ocultar al verte pasar Nazareno ¿Quién se esconde ante ti? pecador, ladrón o usurero. La cabeza gacha, espinas clavadas y sangre. Mantón, Rey de Reyes, el Calvario clama. El Cirio precede. Cruz al hombro, derrotado. Paseo de muerte, abandonado, desahuciado. Te miro y me sonríes, a mí, pecador, ladrón, usurero, y en tu dolor me dices "no peques más, y sigue" No me puedo ocultar al verte pasar Nazareno. Líbranos de todo mal,   pecador, ladrón o usurero.

LA CONDENA

Una larga cadena de suspiros, involuntarios, cronometrados, puntuales cada tres minutos. La mirada perdida, mas allá del infinito, sin buscar nada y revisando todo, con el fin último de encontrar la solución a algo a lo que  no quería dar crédito, y por mucho que lo negara tenía una única respuesta. No habían lágrimas que enjugar, ni temor, ni pesar. Ensimismamiento si, pero con cierta placidez. A pesar de lo grotesco que parecía su escena, no albergaba angustia alguna. La abstracción fue dando paso a la consciencia al ver que había estado contando el número de suspiros, e iba por setenta y dos, tres horas y media, y una única respuesta. Tras dieciocho años, la sentencia de un juez que le condenaba a pagar la manutención diaria de su hija, así como al pago de la hipoteca de una casa que nunca pudo disfrutar, quedaba liquidada. Por fin era libre. Libre para poder reclamar sus derechos destruidos por la infamia a la que fue sometido. Jamás hubo infidelidad, ni agresiones, ni abandono. A

EL CHAT

"Sabemos, lo sabemos, pues semos lo que semos, y en sabiéndolo ello, no te preocupes, mi bello" ¡Y me horripila, que merdé una tarjeta sin caché! Te quiero, te adoro, y él lo sabe, mi oso. - Mi respeto, y me cuelo. ¿Os importa si es a tres? ¿Vamos a un restaurante y nos, comemos después? ¡Uy, mi marido, que pillo! -Yo es que estoy en San Francisco. -Pues nada, ya cenaremos, que no es lo mismo, de lejos.

COSTALERO

Escapulario, capirote, túnica, relicario, soga cruces, trompetas, redobles. ¡Costalero, procesiona! El Paso, el peso al hombro. Arpillera, dolor, pasión,   trabajadera inhumana. ¡Costalero, procesión! Cabeza alta, por ti Vivo. Me desgarro por tu alma y en mi hombro te sigo. ¡Costalero, hasta el alba! Llanto, soledad, y muerte. te acompaño, hoy, te venero quiero sufrir tu  buena suerte. ¡Bendito seas Costalero!

MIMO

Su condición de estatua humana le había proporcionado el mejor registro de sonidos archivados en memoria humana, gracias a su finísimo oído y a su capacidad de concentrarse en lo que escuchaba hasta que lo identificaba. Tal era la perfección adquirida, que desde su pedestal, con el que había recorrido infinidad de plazas, túneles de metro, y calles, distinguía a la perfección el sonido, su procedencia,  y con un margen de 5 cm, la ubicación.  Como la profesión de mimo estático daba para muy pocas alegrías, comenzó a hacer bolos nocturnos. Llamaba la atención de los transeúntes y se dedicaba a pronosticar, si pasaría un coche, o si al girar la esquina, nos encontraríamos una pareja haciéndose unos arrumacos, o adivinar que objeto era el que dejaba caer al suelo alguno de los presentes en el corro. Esto le reportó unos beneficios interesantes, sin embargo, comenzaron a tacharlo de charlatán a partir de aquella tarde que tras una celebración, en la que se empleó un poco más a fondo co

ISIDORO

El cantante de mataró con su famoso tururú, y Mariano le dicho a Pedro "es usted un Bluf" El cantante de Linares con el niño del tambor, y Pedro le ha dicho a Mariano "usted, es un tapón" También salió Naranjito,  el himno del ochenta y dos pero como Cervantes no quiero recordar al compositor. Casposo, verde, y mohín resultó ser el moderno, el que acampa aquí o allí. el que desentierra muertos. Si tanta memoria tiene aplíquese un poco el cuento y recuerde como está Venezuela por seguir sus consejos Si le robaste votantes por haber perdido el OE ahora se los regalaste Isidoro, es lo mejor del PSOE A la niña no se la toca, y menos con cal en la boca, sobre todo si no le llegas a la punta de la bota. Recuerdos de juventud un poco lejana tal vez qué les parece si vuelven, al presente de una vez.

EL HEMICIRCO

Tras dos meses de espera, señores, pasen y vean. Cuatro inigualables jornadas, niños y adultos por la cara. Verán lazar cuchillos, sin vendas en los ojos. La muñeca que llora, y hasta el perrito sin moto. El chaquetilla prieta, que regala prebendas,  opta por la plaza pa´ mi que no se la queda. Pasen señores y vean, hay clamor, hay delirio esta tarde abre sus puertas para tos, el Hemicirco.